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Un plan de preparación ante desastres es crucial para los Centros de Salud, ya que el cuidado de los seres humanos en estado de salud vulnerable, obliga a tomar todas las precauciones necesarias en materia energética para evitar que una falla eléctrica pueda impedir que se le brinde el tratamiento correcto.

El objetivo es un sistema eléctrico sin interrupciones, y para ello la administración de los recursos físicos de la clínica debe evaluar y mitigar los riesgos de la infraestructura del sistema eléctrico que soporta los procesos críticos del Centro de Salud.

Es por eso que en EnergyMed presentamos en este artículo los elementos a considerar en el diseño e implementación de un plan estratégico de manejo de falla, con el objetivo de garantizar el correcto funcionamiento de la infraestructura del sistema eléctrico de seguridad y soporte de la vida.

Primera parte: Clasificación de tipos de fallas

Para diseñar un plan estratégico de manejo de fallas, primero es importante reconocer cuales son los tipos de fallas que ponen en riesgo la continuidad del suministro eléctrico en una clínica. Cada tipo de falla requiere de medidas preventivas específicas, estas se agrupan en tres grandes grupos:

  1. Fallas de diseño:

Para prevenir este tipo de falla, es necesario ejecutar un proceso de diseño siempre con el fin en mente: la seguridad del paciente. Por eso es necesario:

  • Seleccionar una empresa de ingeniería con experiencia en su aplicación específica.
  • Verificar el cumplimiento de los criterios establecidos en las normas nacionales e internacionales.
  • Ser un miembro activo en el diseño, tal y como lo reseñamos en nuestro artículo:
  • Hacer une revisión minuciosa del uso correcto de cada uno de los equipos incluidos en el diseño.
  • Revisar que el diseño se ejecute de manera segura y práctica las actividades normales y extraordinarias de cada área. Por ejemplo: Para el diseño de un área quirúrgica, discutir con el Director Médico o Científico cuáles son los procedimientos rutinarios y extraordinarios que se podrían ejecutar en el área, a fin considerar en el diseño las condiciones necesarias para garantizar la seguridad del paciente y la comodidad del personal médico en el desarrollo de cada actividad.
  1. Fallas catastróficas:

Para prevenir este tipo de fallas es imprescindible:

  • Desarrollar un programa de mantenimiento integral que incluya un análisis predictivo de fallas de cada elemento del sistema: cómo el sistema debe funcionar y que puede pasar si un equipo o instalación no funciona.
  • Hacer un listado de las causas potenciales de falla del sistema eléctrico normal, el sistema eléctrico de seguridad de la vida y el sistema eléctrico de soporte de la vida, sus consecuencias y el procedimiento para prevenir fallas de cada uno de los sistemas.
  • Implementar un programa de “Lecciones Aprendidas”, para prevenir que una falla pasada vuelva a repetirse.
  1. Fallas de origen humano:

Para prevenir fallas por origen del factor humano es fundamental:

  • Diseñar y documentar procedimientos de inspección y mantenimiento, que establezcan una guía y una lista de verificación que eviten dejar “cabos sueltos”.
  • Desarrollar frecuentemente programas de capacitación del personal interno y proveedores, a fin de reducir al mínimo el riesgo de error humano.

Segunda parte: Etapas del plan de prevención y objetivos de cada etapa.

Lo segundo a considerar es que el diseño de este plan, hecho para recuperarse de la ocurrencia de una falla de cualquiera de los tres tipos, representa la ejecución de cuatro actividades principales:

  1. Prevención: Es el conjunto de actividades diseñadas y ejecutadas con la finalidad de:
    1. Prever la falla.
    2. Disminuir las probabilidades de que ocurra una falla.
    3. Reducir los efectos de una falla.
  2. Detección y clasificación de la falla: es el conjunto de procedimientos desarrollados para:
    1. Identificar la falla.
    2. Clasificar la falla.
    3. Determinar la severidad de la falla.
    4. Definir las consecuencias de la falla.
  3. Respuesta y mitigación: es el conjunto de actividades desarrolladas para:
    1. Salvar vidas humanas.
    2. Prevenir un daño o falla mayor.
    3. Reducir los efectos de la falla.
  4. Recuperación: Es el conjunto de procedimientos diseñados para devolver el sistema a un estado normal de operación o a una situación de mayor seguridad una vez ocurre la falla.

Tercera parte: Pruebe su plan estratégico de manejo de fallas.

Por último, una vez que se ha desarrollado el plan, este debe ser sometido a pruebas rigurosas.

  1. Simulación: El proceso de prueba en sí debe ser adecuadamente planificado y realizarse en un ambiente y condiciones que simulen de manera realista las condiciones auténticas en las que una falla puede ocurrir, así como incluir la participación de las personas que deben realizar las actividades planificadas en caso de emergencia.
  2. Revisión de resultados: Una vez implementado el plan, es necesario revisar y evaluar periódicamente el plan, los indicadores diseñadas para medir la exposición al riesgo, los procedimientos a seguir y por último el informe de los incidentes reales para medir la efectividad del plan.

La ejecución de estos planes es una excelente práctica de administración de los recursos físicos de los Centros de Salud, ya que permiten ahorrar tiempo, dinero y sobretodo cuidar de la vida de los pacientes.

Author: Elikarla Cones

Ingeniero electricista, consultora y asesora internacional en instalaciones eléctricas hospitalarias. Experta en la coordinación técnica de soluciones de ingeniería eléctrica para procesos asistenciales. En la actualidad es Director Regional LATAM de EnergyMed.

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